Coratella con alcachofas receta tradicional romana
Cuando se habla de cocina romana auténtica, pocos platos representan tan bien la identidad de la ciudad como la «Coratella con alcachofas» receta tradicional romana. Es un manjar de los que se heredan, de los que huelen a Pascua, a madre, a cocina de barrio. El equilibrio entre las vísceras tiernas y las alcachofas salteadas es una sinfonía rústica que sólo Roma sabe afinar.
¿Qué es la coratella?
La coratella es un conjunto de vísceras de cordero —corazón, pulmones, hígado y a veces bazo— cocinadas con cebolla y vinagre. Su textura intensa y su sabor fuerte son matizados por las notas dulces de la cebolla y la acidez del vino o vinagre.
Las alcachofas romanas: compañeras ideales
Las alcachofas, en particular las de la variedad Romanesco, son el acompañamiento perfecto. Se saltean con ajo y menta, aportando un contraste vegetal que equilibra la intensidad de la carne.

Origen y tradición de la receta
Un plato de Pascua con raíces campesinas
La coratella con alcachofas receta tradicional romana es el desayuno del Domingo de Pascua en muchas casas romanas. Un plato que nace del aprovechamiento total del animal, símbolo de respeto a la vida y la tierra.
La importancia del “quinto cuarto” en Roma
Roma es la cuna del quinto cuarto, esa parte del animal que no iba a la nobleza ni al clero: vísceras, patas, cabeza… y la coratella es su máximo exponente. Nació en el Trastevere y Testaccio, barrios de carniceros y humildes.
Ingredientes esenciales y consejos de compra
Cómo elegir una buena coratella
Debe ser fresca, de cordero lechal y bien limpia. Pide al carnicero que te separe las partes por tipo, porque cada una tiene tiempos de cocción distintos.
Alcachofas romanas: variedad y temporada
Busca la carciofo romanesco del Lazio IGP, con forma redonda y sin espinas. La mejor temporada es entre febrero y mayo.
Coratella con alcachofas receta tradicional romana paso a paso
LiReceta: Coratella con alcachofas – Tradición romana
Ingredientes para 4 personas
Para la coratella:
- 500 g de coratella de cordero (pulmones, hígado, corazón)
- 1 cebolla grande
- 1/2 vaso de vino blanco seco o vinagre de vino blanco
- 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
- 1 ramita de romero fresco
- Sal y pimienta al gusto
Para las alcachofas:
- 4 alcachofas romanas (preferiblemente variedad Romanesco)
- 1 diente de ajo
- 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
- Zumo de 1 limón
- Sal y pimienta al gusto
- Menta o perejil (opcional, para aromatizar)
Preparación paso a paso
1. Limpieza de la coratella
- Lava bien las vísceras bajo agua fría.
- Separa las partes (pulmones, hígado y corazón).
- Corta en cubos pequeños, dejando el hígado aparte (se cocina al final porque necesita menos tiempo).
2. Limpieza de las alcachofas
- Retira las hojas externas y corta las puntas.
- Pela los tallos y corta las alcachofas en láminas finas.
- Déjalas en agua con limón para que no se oxiden.
3. Cocinar la coratella
- En una sartén grande, calienta el aceite de oliva.
- Añade la cebolla cortada en juliana y el romero. Sofríe a fuego medio hasta que esté transparente.
- Agrega los pulmones y el corazón. Cocina durante unos 10 minutos removiendo.
- Vierte el vino blanco o vinagre y deja evaporar el alcohol.
- Añade el hígado y cocina 5 minutos más, ajustando sal y pimienta.
4. Cocinar las alcachofas
- En otra sartén, sofríe el ajo en aceite de oliva.
- Añade las alcachofas escurridas y cocina durante 10-15 minutos hasta que estén tiernas.
- Aromatiza con menta o perejil, si deseas.
5. Montaje final
- Une las alcachofas salteadas a la coratella.
- Mezcla todo durante un par de minutos a fuego medio para integrar sabores.
- Sirve caliente con pan rústico o pizza bianca.
Consejos del cocinero
El secreto está en el equilibrio: vísceras bien cocinadas + alcachofas tiernas.
Usa coratella muy fresca: pide en la carnicería que te la limpien bien.
Si quieres suavizar el sabor, puedes añadir un chorrito de limón justo antes de servir.
- Lava bien con agua fría y vinagre.
- Corta en trozos pequeños, separando hígado del resto.
Preparación de las alcachofas
- Límpialas quitando hojas duras y puntas.
- Córtalas en láminas finas y ponlas en agua con limón.
Cocción y montaje final
- Sofríe cebolla en aceite de oliva.
- Añade las vísceras (menos el hígado), saltea y luego echa vino blanco o vinagre.
- Agrega el hígado casi al final.
- Aparte, saltea las alcachofas con ajo, aceite y menta.
- Junta todo y cocina unos minutos más.
Trucos del cocinero para un plato perfecto
Vinagre, ajo y romero: los aliados del sabor
El vinagre equilibra el sabor metálico del hígado. El romero aromatiza sin invadir. Y el ajo… es simplemente romano.
Valor nutricional y beneficios
Aunque es un plato potente, la coratella con alcachofas receta tradicional romana es rica en hierro, vitaminas B y fibra vegetal. Energética y nutritiva.
Dónde comer coratella con alcachofas en Roma
Todos ofrecen versiones fieles y llenas de carácter.
Maridaje con vinos y panes locales
Un tinto del Lazio, como un Cesanese, resalta los sabores. Acompaña con pan rústico romano o pizza bianca caliente.
Alternativas para quienes no comen vísceras
Prueba alcachofas con champiñones salteados, cebolla caramelizada o tofu marinado. No es lo mismo, pero es un homenaje sabroso.
Curiosidades y mitos del plato
- Algunos dicen que fue inventado por los carboneros.
- Hay versiones con huevo batido al final.
- En algunas casas, se sirve como tapa fría al día siguiente.
Conclusión
La coratella con alcachofas receta tradicional romana es más que un plato: es un retrato comestible de Roma. Un sabor que desafía, conquista y permanece. Si visitas la ciudad, no dejes de probarla. Y si te animas en casa, verás cómo esta receta te transporta directo al corazón del Lazio.
Preguntas frecuentes
1. ¿Puedo preparar coratella con otras carnes?
Sí, con pollo o conejo, aunque pierde la autenticidad romana.
2. ¿Dónde se consigue coratella fuera de Italia?
En carnicerías especializadas o mercados étnicos.
3. ¿Qué tipo de alcachofa es mejor?
La variedad Romanesco es la ideal.
4. ¿Es un plato para niños?
Solo si están acostumbrados a sabores fuertes. Puedes suavizar con más verduras.
5. ¿Cuánto tiempo dura en la nevera?
Hasta 3 días, mejor si se recalienta a fuego lento.
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